jueves, 18 de octubre de 2018

Seamos cursis, lo demás no importa nada



El Potro, lo mejor del amor  (Lorena Muñoz, 2018)

La previa

Llegamos a la sala utilizando el descuento de 2x1 de banco Santander que tiene el complejo Village. Luego de nueve publicidades por fin vienen los trailers, primero de dos  películas argentinas, Eterno Paraíso (Becker-Sarquís, 2018) una película dedicada a las relaciones familiares y su complejidad, y Atrevidas (Piroyansky-Tapia,2018). Piroyansky viene trabajando las comedias de enredos y parece que con esta propuesta continúa la misma línea, es divertido y original. En la cartelera internacional Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald (David Yates, 2018) para los que siguen la saga y Aquaman (James Wan, 2018) uno de los tanques esperados del año. De canillita a campeón

El Potro, lo mejor del amor está basada en la historia del cantante cuartetero Rodrigo Bueno, cuyo género es biopic o biografía fílmica, generalmente vinculada a figuras del deporte, la música, la política o el espectáculo. Se aproximan los estrenos de otras dos biopics muy esperadas, el mes que viene Rapsodia Bohemia (Singer, 2018) sobre la vida de Freddie Mercury y en 2019 Rocketman (Fletcher, 2019) basada en la historia de Elton John. Volviendo al Potro, la historia que cuenta la película es lo que se conoce en el cine argentino como el género de canillita a campeón, sobre un joven de origen humilde que llega a las grandes ligas. Esto es muy identificable con el sentimiento nacional, podemos mencionar a modo de ejemplo a Gardel, Gatica, Monzón, Maradona como figuras que cumplen este esquema. Lorena Muñoz realizó anteriormente Gilda, no me arrepiento de este amor protagonizada por Natalia Oreiro, de modo que es la segunda vez que la directora bucea en el inquietante mundo de las figuras de la cultura popular.

Rodrigo Romero fue el elegido para interpretar al Potro, cumpliendo tres requisitos: ser cordobés, ser parecido a Rodrigo y saber cantar. Las exigencias son altas para el actor, que sabe estar a la altura y entrega una soberbia representación. Veremos más adelante si continúa formando parte de la cartelera.
Florencia Peña hace de Beatriz Olave, una madre con m de monstruo que supo fabricar con su amor obsesivo ese producto de la industria cultural que es Rodrigo. Ella está en cada detalle de la carrera de su hijo, desde ponerle los ruleros y decidir la ropa que debe usar para cantar, hasta cómo tiene que hacer para tirar un beso a las fanáticas de la platea. Florencia Peña está increíble en el papel.
Fernán Mirás es “el Oso”, manager y mentor del cantante que lo acompaña desde la presentación de su primer demo en Buenos Aires hasta los trece Luna Park continuados. Mirás entrega una gran interpretación encarnando al personaje que hace el aguante en los momentos de crisis y los altibajos de la estrella.



Lo cursi
La figura de Rodrigo, su música y el film El Potro, lo mejor del amor pertenecen a lo que se denomina cursi. Ojo!, cursi es un concepto que se ha usado despectivamente para calificar lo vulgar, grotesco o grasa, pero se trata de una estética muy valiosa y tiene la cualidad de ser absolutamente latinoamericana. En palabras de Carlos Monsivais “lo cursi es el heroísmo de la intimidad” donde la hazaña no es pelear con una espada contra un dragón sino vencer a la soledad y a la infelicidad armado únicamente con la pasión de un romanticismo desbocado. Y estos elementos caracterizan los temas del autor y cantante Rodrigo, que versan sobre las horas de amor prohibido en un cuarto de hotel y la reivindicación del amor fuera del marco institucional.


La veo o no la veo

Si estás buscando una revelación sobre la vida de Rodrigo, el relato no va por ahí, pero si te gustan las películas biográficas, si te gusta el cuarteto, incluso si te gusta el Potro y lo fuiste a ver sus conciertos, tenés que verla para jugar y comparar, para descubrir de qué modo se cuentan momentos de los que fuiste testigo, además está muy bien realizada y vale la pena verla.






lunes, 8 de octubre de 2018

Todos lo saben (Asghar Farhadi)

Más culebrón que thriller  





La previa
Los cines siguen otorgando el beneficio de descuento al 50% los días miércoles, en todos los cines, todos lo saben, cuac. Así que como esta vez iba a ir al cine sin acompañante y por lo tanto no podía acceder a ningún beneficio 2x1, decidí ir el miércoles y así obtener mi entrada a $140, en vez de los $290 que cobran cualquier otro día. Como era de esperarse, a la tercer semana desde la fecha del estreno de Todos lo saben, en la sala éramos aproximadamente 10 jubilados, y yo.
Proyectaron el trailer de El primer hombre, de Damien Chazelle, protagonizada por Ryan Goslin, que narra en tono dramático y de suspense la legendaria misión que convirtió a Neil Amstrong en el primer hombre en pisar la luna. Lucky donde Harry Dean Stanton personifica a un anciano que a pesar de sus años vive la vida con mucha despreocupación. Luego dos producciones europeas, la primera El intérprete, una epecie de buddy movie de ancianos, con revisionismo histórico sobre la segunda guerra mundial, y El señor sabelotodo, sobre la relación de un tío solterón y un sobrino con asperger. Finalmente una película cristiana yanqui llamada, como no podía ser de otro modo, Dios en el camino.


El cuento de la criada

Todos lo saben narra el drama familiar a partir del secuestro de Irene, la hija adolescente de Laura (Penélope Cruz) y Alejandro (Ricardo Darín), en medio del festejo de casamiento de la hermana menor de la protagonista.

Asghar Farhadi, luego de ganar dos premios Oscar en la categoría ‘film de idioma extranjero’, en 2011 con La separación y en 2017 con El cliente, con Todos lo saben apunta por primera vez al público masivo. Y para ello se trasladó a España con su traductor y convocó a la pareja estelar más famosa de ese país a actuar juntos, Penélope Cruz y Javier Bardem, sumando al elenco a la estrella del cine argentino Ricardo Darín. El reparto contó además con otras figuras reconocidas del cine y televisión española, como Bárbara Lennie y Eduard Fernández, entre otros.

El relato comienza como un thriller, presenta algunos elementos típicos del género: las manos que recortan notas de diario con guantes de látex para no dejar huellas, la imagen del reloj del campanario de una vieja iglesia de pueblo, el corte de luz con fondo de lluvia al momento del secuestro, con estos recursos promete al espectador una historia de suspenso. Sin embargo, a medida que avanza el film, se va dejando de lado el suspense, ya que mientras que no aparecen sospechosos reales del secuestro, la preocupación por conseguir el dinero para el rescate guía las acciones de los personajes, que entre confesiones y reclamos entre ellxs, se van hundiendo cada vez más en sus miserias. Cuando se logra señalar a alguien, la suposición dura tan solo dos minutos del relato, y enseguida la escena desanda la hipótesis para volver al principio. Lo mismo sucede cuando unx de lxs personajes descubre la identidad de lxs secuestradores, en vez de avanzar la acción en ese sentido, no opera y sigue como si nada hubiera sucedido.


El director se destaca por contar historias sobre los vínculos familiares en medio de una situación de violencia, y Todos lo saben no es una excepción. Es el triángulo entre Laura (Cruz), Paco (Bardem) y Alejandro (Darín) lo que toma preponderancia en el relato, y se desarrolla bajo el tono oscuro y horroroso del secuestro.

El personaje de Laura deviene manipulador, ella es quien toma las decisiones sobre qué hacer o decir y cuándo ante el secuestro de su hija. Alejandro, su marido, es un inútil, al comienzo ella no quiere decirle lo del secuestro y es Paco, su viejo amor, quien la convence de hacerlo. Este último opera como ayuda fundamental desde el principio. Entre ellxs, lxs parientes de Laura, la novia de Paco, Bea (Bárbara Lennie) y de fondo el pueblo y la finca como escenario del drama.

Entre las interpretaciones cabe destacar el trabajo de Penélope Cruz que tuvo que llorar y sufrir durante los cuatro meses de rodaje por su rol de madre desesperada, y el trabajo de Javier Bardem, quien en los últimos años se destacó por sus papeles de villano, en esta ocasión encarna con equilibrio un personaje que no pierde el corazón a pesar de todo.

Si estaban buscando ver un thriller, el film les va a decepcionar. Pero quienes gusten de los melodramas, Todos lo saben es un recomendado para tener en cuenta.





sábado, 22 de septiembre de 2018

Reseña de Acusada (Gonzalo Tobal, 2018)


Montaje perfecto


Dos viejos y yo

Llegando al cine hay dos ofertas para salvaguardar un poco el bolsillo, hasta el 19 de septiembre hay una promoción de 2x1 en el cine argentino de lunes a jueves, y con la tarjeta Santander Río hay 2x1 en el Village Recoleta. La sala estaba completamente despoblada se escuchaba de lejos la conversación de dos espectadores de la tercera edad, de modo que la cronista bajaba el promedio de edad de la sala, sin presumir.
La propaganda atacó la pantalla y por suerte se proyectaron algunos trailers. La noche de 12 años (Alvaro Brechner, 2018) un film uruguayo de ficción que narra la vida de Pepe Mujica y sus compañeros de lucha en última dictadura militar en Uruguay (1973-1985). Soledad (Agustina Macri, 2018) cuenta la historia de una activista argentina que se suma a los movimientos okupa en Barcelona protagonizada por Vera Spinetta. El potro, lo mejor del amor (Lorena Muñoz, 2018) la directora que ya realizó la biografía de Gilda ahora explora el mundo de Rodrigo, otra figura muy querida de la cultura popular. Se visualizan muy prometedoras las actuaciones de Florencia Peña, Fernán Mirás y Daniel Aráoz, entre otros en personajes divertidos que acompañan al protagonista Rodrigo Romero en su debut cinematográfico. El último trailer, traficado entre un bombardeo de propaganda, fue para la trilogía Attack on Titan (Hajime Isiyama, 2018) un film de anime japonés que postula una pelea de la humanidad con monstruos gigantes antropófagos, destinado sin duda al público adolescente y joven.

Cerco de clase


La película Acusada está inspirada en un resonado caso que sacudió a la zona norte del conurbano bonaerense en el año 2007, una joven, Solange Grabenheimer, fue asesinada brutalmente en su PH de la localidad de Florida. El cuerpo fue encontrado con puñaladas y se presume también que fue ahorcada con un cable de computadora. La única acusada, que finalmente fue absuelta, Lucila Frend, amiga y compañera de vivienda de la víctima. Los medios se dieron un banquete con esta caso dedicando las 24 horas del día a los detalles más morbosos, entrevistando a los compañeros del colegio, al entorno familiar y por sobre todo a la madre de Solange.


El film propone una línea de ambigüedad, jugando con el filo de creer o no en la inocencia de Dolores, muy bien interpretada por Lali Esposito en su debut cinematográfico, en un rol de las antípodas al de estrella Disney. La familia de Dolores tiene recursos. Su padre, encarnado por un fenomenal Leonardo Sbaraglia, quien cual tiburón organiza todas la piezas de ajedrez para acompañar el proceso judicial contra su hija. Va a apoyar su jugada en Ignacio (Daniel Fanego) el abogado del diablo, inoxidable, imbatible quien se enfrentará en los tribunales, cual riña de gallos, con un fiscal muy desestabilizador en sus planteos, representado por Gerardo Romano. Inés Estévez desempeña el papel de la madre de Dolores custodiando sus movimientos y actitudes, intentando apartar del caso al hermano menor.





El personaje de Dolores resulta desagradable desde todos los puntos, porque mantiene a lo largo de todo el relato una actitud ausente y shockeada, que no logra empatizar con el espectador, y eso parece restarle riqueza a la actuación. Ni para con su hermano menor con el que pasa muchísimo tiempo, ni con su amiga que la banca y visita, ni siquiera con el flaco que inicia una especie de relación, tiene un solo gesto de ternura.


La línea de acción está montada en torno a los que rodean y acompañan a Dolores, tanto en las audiencias como en la exposición frente a los medios de comunicación. Los padres de la acusada armaron un cerco que cuenta con una asesora de imagen y actitud, Rochi (Margarita Molfino) un personaje muy poco explotado, al que solo se la ve pasar en las audiencias y todo lo referente al juicio. Su padre Luis y el abogado Ignacio son los que asesoran y planifican todas las declaraciones de la protagonista.


La acción se desarrolla mayormente en interiores en la casa de la familia Dreier, que hace presente el agobio y encierro a la espera del juicio. Los exteriores son en la casa quinta de la familia y algunas escenas desde el auto yendo o volviendo de Tribunales.


La banda sonora es música clásica dando una pincelada más de la “gente bien”, bien podrida que vive aislada y puede tener hasta la justicia a su servicio. La actitud autómata de Dolores no invita al espectador a bucear en su culpabilidad o inocencia, más bien genera un escalofrío respecto al daño social que significa la gente de su clase.  






domingo, 9 de septiembre de 2018

Carlitos disparó primero




Preanunciada por una impactante campaña publicitaria que empapeló las principales avenidas de la ciudad, El Ángel (Luis Ortega, 2018) comenzó su andadura con una vara altamente autoimpuesta. Al momento de escribir este breve análisis, la película  ya superó el millón de espectadores y se encamina a paso firme a ser, casi con seguridad, el mayor éxito del cine argentino de este año. Méritos no le faltan. Rodada con un presupuesto de superproducción para los estándares locales, con una ambientación de época soberbia y una dirección con ritmo y tino, logra mantener rasgos típicamente autorales sin resignar la pretensión de masividad. Ortega coquetea con el musical y se despacha con una banda sonora de rock nacional como fondo siempre presente, diegética y extradiegéticamente, con refinados floreos, como la utilización del hit de La Joven Guardia, El extraño del pelo largo (coreo incluida) para la apertura y cierre de la película y una versión de La casa del sol naciente de The animals, interpretada por papá Palito. Como uno de los rasgos más personales del director podemos destacar su tendencia al cottolengismo, entendido como la inclusión, por fuera del devenir de lo narrado, de un elenco de tullidos y discapacitados de distinta índole, que irrumpen de forma generalmente grotesca y amenazante, rasgo común que se observa en otras obras de Ortega tanto en cine como en TV.   

Merecida mención aparte para Lorenzo Ferro en su debut cinematográfico, interpretando a Carlitos con contundencia, magnetismo y una sensualidad desbordada que el director se deleita en conducir y enfatizar.  El reparto incluye al incombustible Daniel Fanego como el jefe de la banda y Mercedes Morán sorprende en el papel de reventada con estilo. Cecilia Roth entrega una madre con eme de monstruo, con los ojos increíblemente abiertos pero sin ver nada.


La película adapta hechos reales y es sobre estos en que nos detendremos más pormenorizadamente para abordarla. No por ser cultores de “la realidad” como materia inmaleable para la ficción, compartimos la tesis de “nunca dejes que la verdad te arruine una buena historia”, pero la historia adaptada no es cualquier historia. Se trata de la de uno de los asesinos más célebres de la historia  Argentina, infame podio compartido junto con el petiso orejudo, el odontólogo Barreda y el clan Puccio (también llevados a la pantalla por Ortega) por lo que las elecciones de la adaptación cobran especial relevancia.





Omisiones
La película no retrata, lógicamente, la totalidad de los crímenes cometidos por Robledo Puch. Pero es muy notorio el recorte de los mismos. La película deja deliberadamente afuera todos los crímenes cometidos contra mujeres por parte de Carlos y Ramón (interpretado por el Chino Darín). En tiempos de luchas feministas, deconstrucción y cuestionamiento del orden social patriarcal, la película elude sin miramientos las violaciones y asesinatos de Virginia Rodríguez y Ana María Dinardo perpetradas por la dupla. Con el correr de los años, Puch reconoció el asesinato de las dos jóvenes, a tiros y por la espalda mientras creían que las dejaban escapar, no así las violaciones que siempre adjudicó a Ramón. La crueldad y saña de estos hechos contrasta con la construcción de los personajes pretendida por la película, sobre todo en el caso de Ramón. Darín entrega en la interpretación de Ramón tal vez el que sea su mejor trabajo actoral, seductor, tierno y querible por momentos, negador de su homosexualidad y decidido a triunfar en la tele, porque el mundo pertenece a los artistas y a los delincuentes según sus propias palabras. Caracterización imposible de compatibilizar con un violador sádico y sin remordimientos. La esmerada construcción de la ambigua relación de los protagonistas se sostiene sobre ciertos grados de empatía, que la adaptación decide salvar a cualquier precio.  Pensemos a modo de ejemplo la secuencia en la que Carlos ve a Ramón presentarse en Tv y emocionado se imagina compartiendo coreografía en la televisión con él. Esa escena romántica  y sensible se convertiría, en caso de ser precedida por la violación y posterior asesinato de una menor a la que dejan tirada al costado de la ruta, en algo revulsivo y rayano en lo intolerable, un ejercicio digno de una película de Arturo Ripstein.

Un asesino clasista
Las víctimas de Robledo Puch fueron en su mayoría trabajadores, serenos o custodios de concesionarias, boliches y joyerías; laburantes a los que asesinó por la espalda y en algunos casos mientras dormían. Las dos veces que fue detenido por la policía se entregó mansamente, sin entablar tiroteos ni intentar defenderse. No ejerció violencia alguna contra el adinerado mecenas/chongo de Ramón. Su accionar delictivo demuestra una consistente selección de víctimas, siempre indefensas y asesinadas de forma artera.  Esta característica del personaje apenas se vislumbra en la película, Carlos llama croto a Miguel (interpretado solventemente por Peter Lanzani) el nuevo compinche de Ramón y se ve también en  el discurso despreciativo que le sueltan al camionero que asaltan. Todo esto  se  desenfatiza mostrando al personaje etéreo y ajeno a cualquier consideración sobre clases sociales, vacío hasta de odio.

El deseo de matar Todos los asesinatos perpetrados por Carlos, en la película lo muestran insensible a la acción de matar, pero nunca con la intención premeditada de hacerlo. Al anciano del primer robo le dispara producto de un sobresalto. A los dos empleados que mata dormidos, lo hace en venganza por haber atacado a Ramón, un acto enfermizo de amor. Al camionero le dispara porque está armado y va a dispararle a sus cómplices. Al sereno de la joyería le dispara nuevamente sobresaltado, cuando el mismo despierta por el alboroto que hace Miguel. Y finalmente Miguel es asesinado cuando lo amenaza y su muerte puede entenderse también como un acto de celos, por la relación que este tenía con Ramón. La película no exculpa a Carlos, pero se toma un inmenso trabajo en no mostrarlo ni cruel ni irracional a la hora de matar. Es un ser amoral con reparos, que actúa por reacción, a veces justificada, a veces producto de su enrevesada mente. Todo este andamiaje busca sostener niveles mínimos de empatía con el personaje, o al menos no una repulsión abierta, para que no pierda su sensualidad, su charme. Por esta razón, el asesinato de Miguel y el hecho de que le queme la cara con un soplete resulta descolocado en la narrativa de la película. Un crescendo demasiado abrupto, solo entendible por un sadismo del que el personaje ficcional a sido despojado. A la hora de contar historias verídicas de personajes como Robledo Puch se corre el riesgo de caracterizarlos en los extremos posibles, la demonización y la justificación, encontrar un justo medio es una tarea ardua y muchas veces imposible. La película de Ortega adapta de forma polémica, omite y manipula en pos de salvar la particular caracterización elegida para los personajes protagónicos y por sobre todo la relación que elige crear entre ellos. Decisiones, ni buenas, ni malas, pero de las que se tomó poca nota a la hora de analizar la película. Como reza el título de la nota, Carlitos disparó primero y eso no lo puede eludir Luis Ortega como tampoco pudo George Lucas.